martes, 18 de diciembre de 2007

UNA TARDE SIN NOMBRARLO



Después de dejar a Matías en la estación de Moreno regresé a casa algo apesadumbrado. Aunque no sé si esa sea la palabra que mejor expresa mi estado de ánimo. Por prudencia, traté de no pisar fuerte el acelerador: mi concentración nop era la óptima y nunca fui bueno para las conductas de autómata. Ya sé que es muy loco lo que voy a decir, pero juro que el auto había quedado impregnado de su olor y el percibirlo generaba en mi cabeza una sinestecia de perfumes y sabores, el roce de sus dedos en mi piel, de su lengua, de su cuerpo todo, el suave estrangulamiento de su esfínter alrededor de mi pene, la punzante energía del suyo al penetrarme... Aun hoy lo recuerdo y se me pone dura una vez más.

Nunca jamás me había sucedido algo así y me resulta por demás curioso. Salvo rarísimas excepciones, suelo coger con no menos de cinco personas diferentes a la semana y siempre le busco la vuelta para disfrutar del sexo (con quien fuere). Sin embargo, el goce desaparece con su portador. Es decir: nunca rememoro vívidamente el encuentro con mis clientes, con mis amigos o con mis amantes circunstanciales (con excepción de estos relatos, claro está). Para mí, el placer siempre necesitó el soporte del cuerpo presente. Nada de memoria emotiva o cosas por el estilo. Incluso las pajas solitarias habían pasado al olvido desde que mi actividad sexual levantó vuelo. ¿Qué me estaría sucediendo entonces? El solo pensar en las opciones me daba escalofríos.

Por fortuna, cuando llegué a casa, todo estaba preparado para que apartara de mi mente las preocupaciones.

En el estacionamiento del edificio, junto a mi cochera particular, estaba la moto de mi amigo Sebastián. Imposible de confundir: es negra con guardabarros cromados y, a ambos lados tiene un diseño que representa un arco y una flecha en el que la flecha tiene la forma estilizada de una pija. Se diría que es una obra de arte "muy cuidada".


Apenas traspuse la puerta, me di cuenta de que el visitante estaba siendo bien acogido. O mejor dicho: que el visitante estaba "acogiendo" muy bien al virtual dueño de casa. Sonaba la música de Kylie Minogue. "Enjoy Yourself" para ser más exacto. Sobre el sillón blanco de la sala habían dejado la ropa de Sebys y a la entrada de mi dormitorio, el hilo dental negro perferido de Sony. ¡Los muy guachos se habían ido a coger en mi cama! Me detuve bajo el quicio de la puerta y los observé unos instantes. Estaban tan concentrdos en lo suyo que ni se percataron de mi presencia. Sebyta le lamía el culo a Sony con dedicación y el otro gemía y jadeaba como si hubiera sido la primera vez que se lo hacían. Sebys es muy bueno para esas cosas y se entiende: siempre es como si fuera la primera vez. La escena era más que estimulante y mi verga es de reaccionar ante los estímulos. Aunque mi cerebro trastocó un poco los hechos e imaginó que los que estábamos en la cama éramos Matías y yo. Otra vez la memoria emotiva. Mi mano derecha fue directamente a la entrepierna y la izquierda a sobar los pezones, que ya estaban duros como botones de ámbar. La lengua de Maty rondando mi esfínter era casi una realidad. Tanto que hasta podía disfrutar la humedad entre mis nalgas.



La voz de Sebys me despertó del ensueño.

- ¿Qué te pasó???? ¿Estás bien????

Su tono oscilaba entre la sorpresa y la desesperación. Al verme reflejado en el espejo del placard comprendí por qué. No era solo mi remera hecha jirones; era mi aspecto en general. rostro pálido, profundas ojeras, el cabello despeinado, la mirada extraviada...

- Mejor que nunca. -fue lo único que se me ocurrió responder (y en realidad no estaba errado).

Ambos quedaron boquiabiertos durante unos instantes y no me quitaban los ojos de encima.

- ¿Fue un cliente? -preguntó Sony, señalando mi ropa desgarrada.

- ¡Nada que ver! -fue mi única respuesta.

- ¿Te violaron???? -el pendejo tiene cierta tendencia al melodrama...

- No, bolú. tuve una revolcada inolvidable con alguien muy especial. Nada más.

Y mientras hablaba, me quitaba la ropa. Los dos seguían mirándome sin comprender demasiado lo que me había sucedido. Y era lógico: si yo mismo no lo comprendía, ¿cómo podrían ellos?

- ¿Lo conocemos? -me indagó Sebys.

- ... No... Ni siquiera yo lo conozco.

Nuevo silencio. Esta vez se miraron entre ellos totalmente desorientados.

- ¡Dejá de hacerte el misterioso y contá! ¿Se te dio por el sadomasoquismo?

Entonces estallé en carcajadas. ¡Nada más lejos de mis preferencias como el bondage y las cadenas! Fugazmente, sentí la dulzura de las caricias de Matías y me estremecí. Luego reí de felicidad y terminé de desnudarme. Estaba tan al palo que necesitaba un servicio.

- ¡Nada que ver! -le respondí- Después les cuento. Ahora cojamos. No crean que llegué para cortarles el polvo.

Los dos volvieron a mirarse, tan extrañados como antes, y luego de una mueca de resignación, pusieron manos a la obra... Aunque sería más correcto decir "bocas a la obra". Sebys regresó al culo de Sony y éste comenzó a ocuparse de mi verga con experta dedicación.

Mientras él me la chupaba, no pude evitar las comparaciones. Sony tenía una técnica inmejorable (ya les he hablado en otras oportunidades de sus virtudes). Se la tragaba por completo y estimulaba el glande con los músculos de su garganta, en tanto la lengua se enrollaba alrededor del tronco. Matías, en cambio, por momentos era algo torpe. Le gustaba mamarla con movimientos rápidos y, al tragarla, solía rasparme el glande con sus muelas. ¡Eso duele! Aunque nunca falte aquel al que le guste (que no es mi caso). Sin embargo, a pesar de su torpeza, había algo en las mamadas de Matías que lo hacían único e irrepetible y no dudo que, si me dieran a elegir entre su impericia y la excelencia de mi amigo, Maty sería el elegido. No me pregunten por qué, pero es así.




Sebytas abandonó el culo de Sony y me ofreció la verga para que se la chupara. Estaba tan dura que supuse que no podría aguantar un trabajo muy profundo. Entonces obré con delicadeza, sin tragarla hasta el fondo, salvo de tanto en tanto. Cada vez que lo hacía, todo su rostro se contraía y era evidente su esfuerzo por no eyacular. Durante la noche, algo similar me había sucedido con Maty. La diferencia fue que Matías no pudo aguantar mucho tiempo y terminó ababándome en la boca. ¡Qué mal momento pasó, el pobre! Se deshizo en disculpas y me juró una y mil veces que se hacía periódicamente el test de VIH y siempre le había dado negativo, que era muy cuidadoso con esas cosas, que no había sido su intención... Por mi parte (no sé por qué), en ningún momento me alarmé. Inconciencia pura. Ya lo sé (que nadie tome esta anécdota como un ejemplo a seguir). Sencillamente no tuve miedo. Aunque pueda parecerles estúpido (que, de hecho, lo es y mucho), tuve la certeza de que nada malo podía sucederme aquella noche estando a su lado. Además, su leche era dulce y gelatinosa (otro detalle estúpido que no significa nada). HAcía tanto que no probaba el semen que la viví como una experiencia maravillosa.




Claro que con la leche de Sebastián el cuento era muy diferente. Cuando empecé a sentir el gustito del presemen (la guasquita, como la llama él) me detuve y él me lo agradeció con la mirada. "Cuando me la mamás así, no me sé controlar" me confesó una vez. Y entre nosotros esas cosas no deben suceder. Tenemos un altísimo nivel de exposición a las infecciones y, en la dedida de lo posible, debemos extremar los cuidados. No obstante, reconocemos que a veces nos dejamos llevar y tansgredimos algunos límites. Entre nosotros, este es un asunto que está más que claro, pero con Matías era distinto. Si bien hicimos el amor durante toda la noche y buena parte de la mañana, en todo momento me esmeré para no exponerlo a ningún riesgo. Incluso le insistí para que me la chupara con forro y, como no hubo caso de que aceptara (y para no discutir en el primer encuentro), traté de que la mamada no fuera prolongada, al igual que el beso negro.

- Cogeme. -le pedí a Sebys.



Él no dijo nada y complació mi pedido. Mientras Sony alternaba su boca entre ambas vergas, Sebystas se ensalivó dos dedos y suavemente me fue dilatando y penetrando con ellos hasta llegar a la próstata. Matías no había llegado a hacerlo. Le expliqué cómo lograrlo pero no pudo encontrar la bolita dura que se halla cerca de la base del pene. De todos modos, sus deditos flaquitos dentro de mi culo hicieron lo suyo y disfruté igualmente. Sebastián tiene los dedos más gruesos y más largos y sabe perfectamente dónde se ubica el centro del placer. Si me dejaba llevar, podía acabar tranquilamente con la estimulación de sus dedos, pero yo necesitaba verga y se lo reclamé al tiempo que iniciaba un sesenta y nueve con Sony. Sebys se ubicó entonces detrás de mí, se colocó el condón, el lubricante y me la metió con fuerza una y otra vez. Me mordisqueaba y me lamía la nuca y, con una mano, mantenía mi pierna en alto para que la verga entrar más profundamente. Me estaba dando una cogida realmente soberbia... hasta que Sony elevó sus justas protestas:

- ¡Guacho de mierda! Yo lo empecé a trabajar para que me hiciera el orto a mí y sos vos el que se lo come primero!!!!

Los tres nos reímos.

- Está bien, -le dije- ponete que te cojo yo...

- Ah, claro, ¡me querés conformar con un premio consuelo!

- ¡Qué sorete! ¿Qué querés decir con eso?

- Que me cogen los dos a la vez o nada!

¡Guau! Hacía mucho que no lo hacíamos y la verdad que Sebas y yo nos entusiasmamos al instante. Él se sentó en el borde de la cama y se recostó hacia atrás, apoyando los pies en el suelo. Sony se montó sobre su entrepierna y se ensartó sobre su pija, mirándolo a los ojos. De pie y por detrás, yo me embadurné la poronga con bastante lubricante, le metí dos dedos junto a la pija de Sebys (para dilatarlo más) y, cuando supusimos que ya estaba listo, se la metí yo también. La sensación es indescriptible, lo puedo asegurar. Si tienen la oportunidad (y la dilatación) no dejen de probarlo. Es fabuloso tanto para el que recibe como para los que la ponen. Si te las meten, sentís una revolución en el ojete. Literalmente, te sentís lleno. (consejo importante: si lo vas a probar, asegurate de tener los intestinos libres. Si es así, la sensación de cagar se va a transformar en un placer ilimitado. Si no, lo más probable es que la experiencia se malogre con un desagradable final). Si sos uno de los que la ponen, la sensación es igual de sorprendente. El esfínter suele estrangular más que de costumbre y el roce con la otra pija dentro del recto es algo digno de ser vivido.








Como era de esperar, los tres estábamos disfrutando a pleno. En un rinconcito de mi mente se había instalado la idea de hacerlo alguna vez con Maty pero hice un esfuerzo por rechazar la imagen. Era demasiado prematura la ocurrencia de compartirlo con alguien más.

El primero en acabar fue Sony y Sebys lo siguió casi al instante. Yo tuve que masturbarme y eyaculé sobre sus vientres. Como en las películas porno.

Finalmente, nos quedamos tendidos sobre la cama. Mi pija y la de Sony ya se habían dormido. La de Sebastián seguía palpitando.

- La verdad que me dan ganas de seguir culiando pero me muero de hambre.

- En la heladera hay bananas con crema. -le ofreció Sony.

- Ok. Pero también me intriga saber qué fue eso tan maravilloso que te sucedió hoy. ¿Con quién te encamaste?

Yo me hice el tonto, sonreí y no dije nada.

- Dale. No seas ortiva. Contanos con lujo de detalles. Sony y yo siempre te contamos cuando nos toca algún fato interesante.

Yo volví a sonreir y permanecí callado. No estaba seguro de querer hablarles de Matías. No hasta tanto no definiera lo que me estaba pasando con él. Sebastián insistió una vez más y mi persistente silencio desbordó la paciencia de Sony, que lo miró a los ojos con una rabia que, en realidad, supongo que estaba dirigida a mí:

- Se llama Matías. Pero si no quiere decir nada, dejalo. Ya va a venir con el burro cansado...

Se levantó de un salto y se metió en el baño. Sebas y yo nos quedamos desconcertados. Yo más que él.

Era justo el momento en que finalizaba "Heaven and Earth".





9 comentarios:

Javier dijo...

Una excelente forma de calentar el frío invierno, al menos por estos pagos.

Hector Felipe Villamizar dijo...

Me pusiste duro el pene con todo esto que leí, creo que me voy a masturbar. Feliz Navidad

Anónimo dijo...

hola zeky's
buenisimo tu relato, como siempre
que bueno lo de matías, me alegra. Y sabés que compartimos algo en común, en distintos mostradores!
contestame el mail, bebe!!!

besotes

g

semental dijo...

solo puedo decirte que tienes suerte de sentir lo que sientes,pero CUIDADO de entregarle el corazon a quien no lo merece.

¿soni sentira algo por ti?

muy excitante tu cuento.

un abrazo,cuidate,feliz navidad.

Arquitecturibe dijo...

excelente literaria y graficamente... aunque siempre ha sido asi, eso lo sabes...
hoy vengo a desearte una feliz navidad, de corazón, con el sentimiento de esa amistad lejana pero fuerte que me llega hacia mis bloggers....
Un beso enorme desde mi lejana galaxia

Anónimo dijo...

oye el link sexovideos te cobran? contesta xaoo

Mirko dijo...

fili navidá!!!!
yo quiero un papi noel como el que esta tirado en la pileta :P

Anónimo dijo...

Despues de deleitarme con las 500 fotos pornos que tenes pude llegar a donde se dejan las sobaditas para sobarte, digo, decearte que en esta navidad lo pases como nunca!
Feliz Navidad! Jou!, jou!, jou!

Anónimo dijo...

Zekys!!!! Felices fiestas neeeene! Yo me pido el papa noel de la pisciiii!! jijiijiii. O si puedes poner los 3 reyes Magos, mejor, que asi son 3!!!

jajajajajaja.

Besotes desde lapiel de Toro!! ;)